La biología de la filtración: Piscinas públicas sostenibles y saludables

AFM Piscinas Biología de la filtración

En este post os traemos un contenido de referencia que nos ayudará a cambiar la visión tradicional que tenemos en el sector de la piscina en lo que se refiere al tratamiento del agua y a cómo funciona un sistema de filtración.

Los expertos de PS-Water, han desarrollado un material conciso y detallado con el objetivo de ayudarnos a mejorar las piscinas de uso colectivo.

Estamos seguros que os será de gran utilidad y os invitamos a contactar en el caso de querer ampliar información al respecto. Empezamos:

Filtración mecánica

La filtración es la operación principal en el sistema de tratamiento y depuración del agua. El objetivo de esta operación es clarificar el agua. es decir, retener y eliminar mecánicamente las partículas en suspensión existentes en el agua. Esta operación debe realizarse antes de la desinfección ya que es indispensable para que esta sea eficaz.

Se denomina ciclo de filtración al periodo transcurrido entre dos operaciones de lavado. La duración de este ciclo está directamente relacionada con la velocidad de filtración, la granulometría del lecho filtrante, el espesor de la capa y la calidad del agua a filtrar. El control de la colmatación del filtro se verifica por medio de manómentros situados a la entrada y salida, cuya presión diferencial indica el estado.

La filtración propiamente dicha, consiste en el paso de agua a través de una masa porosa donde el tamaño de los poros determina la capacidad de retención del filtro. El agua llega a éste por la parte superior, atraviesa lentamente el lecho filtrante y, una vez eliminadas las partículas suspendidas, saldrá por la parte inferior para ser recirculada mediante el circuito de impulsión.

Para el óptimo funcionamiento de este proceso la velocidad de filtración tiene que adecuarse al tamaño de la partícula potencial que ha de ser retenida y a las características del elemento filtrante. Para establecer la velocidad de filtración hay que tener en cuenta el número de recirculaciones o número de pasos del mismo agua por el filtro.

En una piscina pública la carga de contaminación es alta y no se debería superar una velocidad de filtración de 20 m3/h/m2, sin embargo es habitual encontrar instalaciones en las que, con el único objetivo del abaratamiento de costes, se calculan con velocidades de 30 m³/h/m² o incluso 40 m³/h/m². Si bien el desembolso inicial es menor, al instalar incluso la mitad de filtros necesarios, los costes de explotación se ven seriamente comprometidos, ya que todo lo que no se consiga retirar físicamente del agua, tendrá que hacerse por otros medios.

Como consecuencia, la mayoría de las piscinas tienen disparado el consumo de productos químicos y necesitan aumentar drásticamente las renovaciones de agua para evitar las excesivas concentraciones de productos no deseados. Estos productos no deseados son el resultado de la adición excesiva de los desinfectantes necesarios para mantener el agua en condiciones de salubridad (Cloraminas y Trihalometanos).

Finalmente incluso, presionados por las autoridades sanitarias, inician un camino de más gasto, introduciendo elementos nuevos y muycostosos en el sistema para librarse de estos subproductos, pero rara vez se orientan hacia la verdadera causa que se resume en: Todo lo que no hagamos físicamente, lo tendremos que hacer químicamente.

El medio filtrante:

Tan importante es el proceso de dimensionar correctamente los filtros, como el de seleccionar su “relleno”.

Existen en el mercado diferentes opciones, con un mayor o menor grado de filtración y/o durabilidad. Es recomendable descartar cualquier material que haya que reponer con el tiempo o que requiera un exceso de manipulación por parte del personal de mantenimiento, ya que afecta a los costes de explotación de la instalación, (diatomeas, filtros de cartuchos).

El material más utilizado suele ser la arena de sílex, que cumple en parte los criterios de durabilidad, ya que con un uso correcto puede alcanzar 5 años de vida útil. Sin embargo, su calidad de filtración se queda un poco corta, alcanzando en el mejor de los casos 30 micras de rango.

Por tanto se debería instalar un medio filtrante más técnico que sea capaz de eliminar de la masa de agua las partículas de tamaño mayor o igual a 4 micras por un periodo indefinido.

Resulta evidente que no tener que cambiar el material cada 2 o 3 años vuelve a favorecer la cuenta de resultados a largo plazo.

Medio filtrante

El lecho filtrante se distribuye en 3 capas de diferente granulometría, para favorecer la cohesión del medio filtrante y reducir al mínimo el tamaño de los huecos, con lo que se consigue retener partículas de menor tamaño.

Medio filtrante

El lavado:

El lavado de los filtros es la operación más importante y habitualmente “olvidada”. De nada sirve que estos filtros sean muy efectivos, si luego no se pueden limpiar.

Se trata de realizar el paso de la masa de agua a contracorriente a través del filtro, con lo que se produce un esponjamiento del lecho filtrante, arrastrando las partículas retenidas durante el filtrado para transportarlas al desagüe y eliminar la suciedad del circuito.

Si este proceso se realiza de manera incorrecta o resulta insuficiente, se puede producir la colmatación de ciertas zonas dentro del filtro, lo que conlleva la formación de canales preferentes y que el sistema de filtración no trabaje en óptimas condiciones.

Lavado

Para que el proceso de lavado sea efectivo, es necesario que se produzca una expansión del lecho filtrante de un 15% a un 20% en función del medio filtrante. Por esta razón el filtro debe disponer de una cámara de expansión suficiente para trabajar en condiciones óptimas.

Para realizar este proceso de manera correcta, es decir, para conseguir el deseado esponjamiento, se han lavar los filtros con una velocidad de 45-55 m³/h/m², según el medio filtrante empleado. Es decir, para lavar a contracorriente se necesita aportar más del doble de caudal de agua que el que se precisa para filtrar. Si se intenta lavar un filtro a la misma velocidad con la que se filtra, sólo se eliminan las partículas con mayor grosor pero no la totalidad.

Aunque resulte increíble y siempre en función de un ahorro “inicial” , es habitual que las baterías de válvulas de los filtros se haya seleccionado para que “cumplan” únicamente con el proceso de filtración, lo que hace imposible el lavado, ya que los tubos y válvulas se han dimensionado para aportar al filtro la mitad del caudal que sería necesario para lavar.

Proceso de Coagulación – Floculación.

El agua no sólo contiene sólidos en suspensión, en su mayor parte por minerales y organismos, sino que también recibe del aire, por la descomposición de la vegetación orgánica, y de los bañistas, partículas coloidales de origen mineral y orgánico. Estas partículas que se encuentran en disolución, son causa de la turbidez y aspecto nebuloso que a veces tienen las aguas. Si se requiere que los filtros no sólo retengan la materia en suspensión, sino que también puedan retener lo que se encuentra en disolución, se debe recurrir a la coagulación. Desde el punto de vista histórico, los términos «coagulación» y «floculación» se han empleado de forma indiscriminada para describir el proceso de eliminación de la turbidez del agua. No obstante, existe una distinción clara entre ambos términos.

El término coagulación se deriva del latín de la palabra «coagulare» que quiere decir cuajar. Este proceso describe el efecto producido por la adición de un producto químico a una dispersión coloidal, que hace que las partículas se aglomeren. En esta fase es muy importante que la mezcla se produzca rápidamente y con energía.
El término floculación también se deriva del latín, del verbo «floculare», que quiere decir formar un flóculo. Dicho flóculo se asemeja a una pelusa de lana o a una estructura porosa muy fibrosa. Se consigue con una mezcla moderada y prolongada, que transforma las partículas coaguladas de tamaño submicroscópico en otras suspendidas, de mayor tamaño y visibles.

Proceso de coagulaciónProceso de floculación

Con el fin de aumentar la eficacia del medio filtrante, es recomendable una coagulación previa del agua. Esta operación elimina las partículas en suspensión que de no ser retiradas reaccionarían con el desinfectante, formando a su vez una amplia gama de productos nocivos que incrementan el consumo de desinfectantes.

Con el medio filtrante propuesto, se podrá aumentar el rendimiento de la filtración reduciendo el tamaño de las partículas retenidas de 4 micras a 0.1 micras.

Tal aumento del rendimiento afecta no sólo al aspecto del agua, sino que ahorra una gran cantidad de desinfectante y sus efectos secundarios.

La inyección del coagulante se tiene que hacer en las tuberías después de la bomba de impulsión y lo más separado de los filtros, para que la fuerza de la turbulencia asegure la homogeneización e incremente el tiempo de contacto del coagulante y agua.

Para aumentar la eficacia de este proceso, se recomienda la instalación de mezcladores de potencial zeta (ZPM) que producen una cavitación que mejora exponencialmente el proceso de coagulación.

Mezclador potencial zeta (ZPM)

La dosificación del coagulante / floculante se realizará mediante una bomba dosificadora con el objeto de garantizar la adición del producto de una manera precisa.

Esquema de funcionamiento de un sistema de filtración con mezclador potencial zeta

Sistema de bombeo

Para que el sistema de filtración sea óptimo desde el punto de vista higiénico-sanitario, es necesario recircular la totalidad de la masa de agua en un tiempo determinado.
Teniendo en cuenta ésto y que el propio sistema de depuración produce una pérdida de carga que hay que compensar, es imprescindible seleccionar un sistema de bombeo que proporcione el caudal suficiente para el filtrado de la masa de agua y el lavado de los filtros. Además hay que tener en cuenta la eficiencia del sistema de bombeo e instalarlo lo más próximo posible de la aspiración ya que es en este punto donde se producen las mayores pérdidas de carga.

Por último, desde el punto de vista de la sostenibilidad, hay que tener en cuenta en la elección de la bomba que su rendimiento sea el máximo posible y que eficiencia hidráulica nunca esté por debajo del 70%. Además, la presión de la bomba con la válvula cerrada no debe superar en ningún caso 25 m.c.a.

Velocidad Variable.

El agua de la piscina es succionada por la bomba y, pasando por los diversos componentes hidráulicos, entra en el filtro. Antes de disponer del agua completamente clara y preparada para el baño, este agua tiene que ser recirculada. La duración de este proceso depende del área del filtro, de la potencia de la bomba y también de la cantidad y calidad del agua a filtrar.

Además la bomba también debe tener la potencia suficiente para el proceso de limpieza del filtro (contralavado). Esta operación se realiza de forma eventual y periódica dependiendo del nivel de suciedad del filtro. El proceso de limpieza del filtro puede durar entre tres y diez minutos y garantiza el mantenimiento del filtro en buen estado. Un filtro limpio funciona de forma más eficiente que un filtro saturado de partículas. También y más importante es retirar del circuito de filtración la materia orgánica que el filtro ha retenido, reduciendo así el consumo de cloro.
El hecho de necesitar en momentos puntuales del doble de caudal que para la filtración, nos hace pensar en bombas de velocidad variable.

Los países de la Unión Europea deben cumplir con la exigencia de reducir el consumo energético en un 20% con el horizonte 2020. Los motores son una parte muy importante de este consumo, de ahí las exigencias de cambio de Motores IE2 por IE3. El ahorro energético debería ser razón suficiente para la adaptación de los sistemas de bombeo de las piscinas, pero además podremos aumentar la eficiencia de nuestra filtración.

Estudios sobre la eficiencia de la filtración.

Diversas universidades y laboratorios han realizado estudios sobre la eficiencia de la filtración, entre ellos el Departamento de Física de la Universidad de Girona, el cual ha llevado a cabo una investigación con unos resultados exitosos tanto para la eficiencia en la filtración como para el ahorro de energía.

Los experimentos de laboratorio se han realizado bajo condiciones controladas y según la normativa y protocolos usados en la industria, usando unas partículas estándares de ‘polvo de Arizona’ según norma ISO 12103-1 y calculando la eficiencia de la filtración en condiciones repetibles y comparables. Se ha estudiado el nivel de limpieza del agua de la piscina para varias frecuencias de filtración de 20 a 50 Hz, correspondiendo a diferentes velocidades de filtración de 16 a 50 m3/h/m2.

En dicho estudio se ha introducido una concentración conocida de ‘partículas de Arizona’ en el agua de la piscina para, de esta forma, simular las partículas de suciedad. Y se ha analizado cómo esta concentración disminuía con el tiempo a medida que se filtraba el agua de la piscina. Los análisis se han realizado con un sistema láser de medición de las partículas en suspensión en el agua.

Estudios sobre la eficiencia de la filtración

El estudio demuestra que la filtración a baja velocidad proporciona una mayor limpieza, y que se consiguen valores menores de concentración de partículas en suspensión en la piscina con un menor número de recirculaciones.

En el gráfico se puede observar que empleamos sólo una vuelta para retirar el 80% de las partículas a baja velocidad, mientras que se necesitan casi 3 para realizar el mismo trabajo a la velocidad normal.

Aunque a largo plazo para poder filtrar a menor velocidad lo ideal es sustituir el filtro por otro de mayor tamaño y así aumentar la superficie filtrante, temporalmente es posible mejorar el rendimiento de la filtración aumentando los tiempos de recirculación en los periodos en los que la piscina no está ocupada.

Los resultados indican que una filtración a baja velocidad supone una mejor eficiencia en cuanto a la calidad del agua de la piscina y un ahorro importante en la energía usada en el proceso.

En el estudio de la Universitat de Girona también se ha medido el gasto energético para cada recirculación de agua. En el gráfico se presenta el gasto energético con relación al consumo para una frecuencia de 50 Hz (velocidad de filtración estándar para bombas de velocidad fija) y se observa en el proceso de filtración que a velocidades menores el ahorro del consumo de energía es muy significativo.

Gasto energético

Bajar un 40% la velocidad de la bomba, produce un ahorro energético del 70%.

La estabilidad del tratamiento

Una vez revisados por encima los conceptos de filtración y bombeo y cómo se pueden mejorar, vamos ahora a valorar la estabilidad de nuestro sistema.

Es probable, debido a la tendencia de las diversas normativas y a una reducida inversión inicial, que nuestro sistema de tratamiento se base principalmente en la adicción de productos químicos y siga, por tanto, el siguiente esquema:

Estabilidad del tratamiento

Como se puede comprobar, el sistema tiende a caerse ya que dependemos en exceso del tratamiento químico.

Pero si anteponemos la filtración conseguimos un sistema mucho más estable:

Estabilidad del tratamiento

Priorizando y optimizando la filtración conseguimos reducir sustancialmente la necesidad de producto químico.

Mejor filtración = Menos consumo de cloro = Menos sub-productos de desinfección

El cloro es un desinfectante excelente capaz de matar la mayor parte de bacterias en menos de 30 segundos, sin embargo, la mayor desventaja del cloro es que forma subproductos de desinfección tóxicos (SPD). Por ello es muy importante que el agua haya sido bien filtrada para poder reducir el uso de cloro y así minimizar la concentración de estos subproductos de desinfección.

El nuevo enfoque: la biología del agua

Nunca antes se habían mirado las piscinas desde este enfoque. Siempre se habla de “tratamiento fisicoquímico”, que lo que intentaba era “anular” los procesos biológicos de la piscina. Se consideraba que con la aportación de un biocida, simplemente la biología no existiría.. Este precepto se encuentra muy lejos de la realidad, ya que de hecho muchos de los subproductos nocivos de la desinfección, como las cloraminas, se producen precisamente por procesos biológicos.

El tratamiento del agua de la piscina debería prevenir la transmisión de patógenos entre los bañistas y minimizar los subproductos nocivos del cloro. Los métodos tradicionales de tratamiento del agua tienden a combatir la transmisión de patógenos mediante el uso de productos químicos desinfectantes cada vez más potentes, radiación con rayos UV, ozono…

Pero la transmisión de patógenos es un problema biológico y por ello necesita una solución biológica.

En vez de utilizar desinfectantes cada vez más potentes o equipamientos costosos, se puede conseguir que las bacterias y los parásitos no puedan reproducirse ni sobrevivir.

Prevenir en vez de curar

Este objetivo es mucho mejor que intentar matarlas con desinfectantes una vez que ya se han establecido en el circuito de la piscina.

Las bacterias en el agua se oxidan con bajas concentraciones de cloro en menos de 30 sg Sin embargo, encontramos bacterias creciendo en la piscina.

¿Cómo es posible?

bacterias

Cuando las bacterias colonizan una superficie en contacto con el agua, generan un alginato (gel) que les protege del cloro.

La mayor superficie de contacto de la Piscina.

Contrariamente a lo que se piensa habitualmente, la mayor superficie en contacto con el agua de la piscina es la arena del filtro.

La mayor superficie de contacto de la Piscina

Cada grano de arena del filtro se coloniza por bacterias heterotrópicas (bacterias que se alimentan de materia orgánica) en pocos días. Esta capa de bacterias se denomina Biofilm y es capaz de apelmazar la arena. En ocasiones se identifica el Biofilm como una superficie resbaladiza catalogada erróneamente como grasa humana. Las bacterias heterotrópicas crecen a una velocidad increíble. En condiciones favorables duplican su biomasa en 15-30 minutos.

Desarrollan un Biofilm que posteriormente es colonizado también por otra gama de diferentes bacterias, virus y protozoos. El crecimiento del Biofilm no se ve afectado por la concentración de cloro, pero sí por el acceso a nutrientes. Si no hay nutrientes, las bacterias no se pueden multiplicar.

La mayor superficie de contacto de la Piscina

Después de aproximadamente 6–12 meses las bacterias autotrópicas colonizan también el Biofilm. Estas bacterias crecen mucho más despacio que las heterotrópicas (se duplican aproximadamente cada 10 días). Producen materia orgánica que a su vez sirve de alimento para las bacterias heterotrópicas. En consecuencia, el Biofilm se desarrolla aún más rápido y se vuelve más estable. El alginate actúa como un pegamento y pega los granos entre sí provocando la formación de canales preferentes y apelmazamientos de arena.

La función principal del filtro se verá reducida considerablemente, incrementando la demanda de cloro y la formación de subproductos del cloro. La demanda de cloro del filtro será entonces mayor que la demanda de cloro atribuida a los bañistas.

Formación de cloraminas. Subproductos de desinfección.

Los subproductos más tóxicos son los que se volatilizan y se escapan del agua en estado gaseoso. El olor a cloro en piscinas no es cloro sino un gas volátil denominado tricloramina (NCL3).

Este gas causa irritación de ojos y de la piel y es aún más peligroso para los pulmones que tienen una superficie de 70 m2. La tricloramina causa irritación y destruye el revestimiento mucoso protector del pulmón, también causa irritación de los ojos y la piel, pero no penetra en sangre.

Otros subproductos producidos por el cloro y por ondas cortas de los equipos de rayos UV atraviesan la piel y el tejido pulmonar llegando al circuito de la sangre.Estos productos químicos incluyen cloroformo (CHCl3)y cloruro de cianógeno (ClCN). Ambos son mucho más tóxicos que la tricloramina.

Por ello se deben utilizar con cautela equipos de UV de media presión para reducir el cloro combinado, ya que los equipos de UVC de onda corta convierten organocloraminas en cloroformo y cianuro.

Los seres humanos segregan nitrógeno a través del sudor y de la orina. Aproximadamente un 10 % de la orina son amonios pero la mayor parte del nitrógeno (aproximadamente un 85 %) se presenta en forma de urea. La urea reacciona con el cloro para formar la cloramina orgánica, clorourea. Esta sustancia no es peligrosa porque es una molécula estable y no es volátil.

Las bacterias que crecen sobre la arena del filtro convierten la urea en amonios. Los amonios reaccionan con el cloro convirtiéndose en cloraminas inorgánicas.

Cuando los amonios y el cloro se mezclan en el agua, se forman cloraminas inorgánicas por la reacción de oxidación por sustitución. Esta primera fase forma las monocloraminas, después pasan a dicloraminas y finalmente a tricloraminas; especialmente bajo condiciones ácidas. Las tricloraminas son muy volátiles.

Formación de cloraminas

Aún sin actividad bacteriológica, el sudor y la orina siguen siendo responsables de la formación de algunas cloraminas inorgánicas porque el 10 % de la orina son amonios.

Las monocloraminas se forman siempre pero no son tóxicas ni volátiles, pero formarán dicloraminas y las peligrosas tricloraminas. Sin embargo, la reacción depende del tiempo, la concentración de monocloraminas y el pH del agua.

El motor principal para la formación de tricloraminas es un pH bajo (3,0-5,0).

Cuanto más acidas sean las condiciones mayor será la concentración de tricloraminas, pero las piscinas se mantienen siempre en un pH entre 7,5 y 8,0.

Formación de cloraminas

¿Dónde podemos encontrarnos un pH tan bajo en nuestras piscinas?

Únicamente en el pH bajo del Biofilm ya que las bacterias producen ácidos. Por tanto tenemos que fijarnos como objetivo:

1. Eliminar los nutrientes para las bacterias mediante una coagulación, floculación y optimizando el proceso de filtración.

2. Que las bacterias no encuentren un sustrato donde puedan crecer y multiplicarse.

Materiales Resistentes al Biofilm.

Los avances de la tecnología hacen que vayamos disponiendo de diversos materiales que evitan la formación de biofilm, sirvan algunos ejemplos:

Hospitales de campaña, tejidos: http//www.warwickmills.com/Chem-Bio Materials.aspx

Materiales de construcción: https://core.ac.uk/download/pdf/82334775.pdf

Cristales autolimpiables: http://www.explainthatstuff.com/how-self-cleaning-windows-work.html

Textiles autolimpiables: http://www.fibre2fashion.com/industry-article/7172/self-cleaning-textiles

Tratamientos de superficies: https://www.popsci.com/nanoparticle-coating-creates-damage-resistant-self-cleaning-surfaces

Vemos que es posible por diversos medios evitar que el Biofilm se adhiera a ciertas superficies, incluso en medios filtrantes, aunque su producción hasta ahora era muy limitada y, por lo tanto, con unos costes disparados.

En el año 2008 se inaugura la primera fábrica de mundo que se dedica en exclusiva a la fabricación de un medio filtrante activado. Nace el AFM®, que significa Activated Filter Media, un medio de filtrado revolucionario hecho con cristal verde limpio desarrollado y fabricado por Dryden Aqua.

Como vimos en el apartado de filtración mecánica, El AFM® supera el rendimiento de la arena o del cristal triturado filtrando cuatro veces más sustancia orgánica, pero además el AFM® es bioresistente y autoesterilizante lo que evita la formación del Biofilm en el lecho filtrante. Esta característica tan importante consigue que una piscina sea más saludable, ecológica y más económica.

  • Bioresistente, sin hábitat para bacterias, virus y otros patógenos.
  • Sin tricloraminas, sin olor a cloro
  • Durabilidad. La filtración con AFM® se man tiene bien por muchos años

¿Qué hace que el AFM® sea tan efectivo?

Cristal limpio verde y marrón: Para fabricar el AFM® se utiliza únicamente cristal de botellas verdes y sobras de hornos como materia prima para poder asegurar la pureza y la trazabilidad. Sólo estos cristales tiene las propiedades químicas y físicas requeridas para el AFM®.

Propiedades hidráulicas ideales: La materia prima se limpia, lava y esteriliza y se reduce posteriormente a una partícula muy precisa tanto en su tamaño como en su forma. La forma correcta es crucial para conseguir las características hidráulicas excepcionales del AFM. Se fabrica bajo la norma ISO 9001-2008.

Especificaciones tecnicas del afm grado 1

Activación: El proceso de activación del AFM®crea una estructura con una superficie catalítica enorme. Un cristal típico triturado o la arena tiene una superficie de 3.000 m2 por cada m3 de medio filtrante mientras que el AFM®. tiene una superficie de 1.000.000 m2 por m3 que supone una superficie 300 veces mayor para la adsorbción y reacciones catalíticas. Grupos de hidróxilos sobre la superficie del AFM le proporciona una potente carga negativa conocida como potencial Zeta que atrae metales pesados y moléculas orgánicas. En presencia de oxígeno o agentes oxidantes, la superficie catalítica genera radicales libres que oxidan los contaminantes y desinfectan la superficie del AFM®.

Superficie del AFM

Velocidades de filtración y de lavado recomendadas con el AFM®

Velocidad de filtración recomendada: 15 – 25 m/hr

El AFM® opera en una amplio rango de caudales pero como cualquier medio filtrante, el rendimiento mejora cuando se reduce el caudal. Para la filtración del agua de las piscinas, el caudal debería de ser entre 15 – 30 m/h. Sin embargo, recomendamos velocidades por debajo de 22 m/h para obtener los mejores resultados. El AFM® es un medio de filtrado mecánico y retendrá partículas de hasta 4 micras a una velocidad de 20 m/h. Sin embargo, aparte de actuar como un medio de filtrado mecánico, adsorbe también partículas del tamaño de micras y submicras así como metales pesados y materia orgánica disuelta a bajas velocidades.

Velocidad de filtración recomendada

Velocidad recomendada lavado a contracorriente:

Lo que entra en el filtro debe también salir durante un lavado porque cualquier materia orgánica que se quede en el filtro actúa como nutriente y soporte para el crecimiento de bacterias. Todos los filtros de arena y de cristal triturado soportan un Biofilm que forma una capa pegajosa que dificulta la eliminación de los sólidos filtrados durante un lavado. Por ello la arena necesita velocidades más altas (60 m/h según norma DIN alemana) para conseguir un buen lavado. Como el AFM no genera Biofilm una velocidad de 45 m/h es suficiente para generar el esponjamiento deseado de al menos el 15%.

Curva de lavado de AFM y arena

Unas palabras sobre cristal triturado…

El AFM® se ha ido perfeccionando durante un periodo de 30 años de investigación y desarrollo para obtener un producto seguro, de alta ingeniería, certificado bajo las normativas europeas NSF e ISO 9001 para agua potable y testado bajo una Verificación Medioambiental Tecnológica. Está fabricado en una de las fábricas procesadoras de cristal más sofisticadas de todo el mundo y es la única planta que se dedica en exclusiva a la fabricación de un medio de filtrado.

Como sucede con cualquier idea buena o buen producto, otros lo intentan seguir. Desgraciadamente en este caso, hay cuestiones muy serias relacionadas con la seguridad y la salud humana. El AFM® es un producto de alta ingeniería y totalmente seguro, mientras que la mayoría de productos de cristal en el mercado son simplemente una mezcla de cristales de desperdicios. En muchos casos, estos cristales contienen materia orgánica en descomposición y finas astillas de cristal que pueden traspasar los colectores del filtro y entrar en la piscina

cristal triturado

Beneficios de AFM a simple vista

  • Agua cristalina – el AFM® filtra mucho más que la arena o el cristal triturado
  • Menor consumo de cloro – todas las impurezas retenidas en el filtro no necesitan oxidarse con el cloro. Cuanto mejor es la filtración, menor será la demanda de cloro.
  • Sin olor a cloro – si no hay bacterias heterotrópicas, no hay tricloraminas y no habrá un olor desagradable y nocivo a cloro.
  • Sin Legionella – la Legionella y muchos otros patógenos crecen dentro de la protección del biofilm. Si no hay biofilm, tampoco hay Legionella.
  • Ecológico y económico – el AFM® y el sistema integral Dryden Aqua, ahorran recursos como el agua, cloro y energía.

DAISY, El Sistema Integral Dryden Aqua

Como conclusión, cuando en una piscina pública se dimensiona adecuadamente la hidráulica y se optimizan las bombas se obtienen mejoras muy sustanciales. que se traducen en grandes ahorros en los consumos de agua y de energía.

Si además optimizamos la filtración con este enfoque biológico y utilizamos un medio de filtrado activado, como AFM®, el coagulante – floculante APF inyectado en un mezclador potencial zeta ZPM que facilite la retención de las partículas disueltas en el agua en el filtro y le añadimos, por último, una oxidación catalítica con ACO (en el caso únicamente de piscinas exteriores) obtendremos la mejor calidad de agua.

Este sistema de filtración ha sido desarrollado por Dryden Aqua como un sistema de tratamiento integral en el que todos los componentes actúan entre si para obtener la máxima efectividad.

El sistema integral se denomina DAISY (Dryden Aqua Integral System).

En Dryden Aqua, con el Dr. Howard Dryden a la cabeza, son biólogos marinos especializados en el tratamiento del agua (www.drydenaqua.com). Y esta combinación de conocimientos es la que les ha permitido diseñar un sistema integral con un innovador enfoque biológico y altamente efectivo.

La tecnología del sistema integral DAISY para el tratamiento del agua fue introducida en el año 2008 y hay ya más de 100.000 piscinas por todo el mundo que utilizan sus productos. con excelentes resultados.

Los beneficios de optimizar la filtración.

Con este sistema, por tanto:

Se mejora la CALIDAD DEL AGUA

Se reduce el consumo en PRODUCTOS QUÍMICOS

Se reducen los riesgos que conllevan los SUBPRODUCTOS DEL CLORO

Se reduce el CONSUMO DE AGUA

Se reduce el CONSUMO DE ENERGÍA

Se reducen los COSTES DE MANTENIMIENTO.

Los beneficios de este nuevo enfoque biológico de la filtración son evidentes.

¿Quieres saber más?

Si quieres conocer las ventajas que puede aportar el AFM® específicamente en tu instalación acuática, háznoslo saber y un experto en optimización de sistemas de filtración se pondrá en contacto contigo.

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