Las infecciones y enfermedades más habituales vinculadas a las piscinas (Parte 1)

Si quieres disfrutar de las instalaciones cubiertas y climatizadas, no conviene desoír algunos consejos y tomar precauciones para evitar las enfermedades más comunes y fáciles de contraer en una piscina. 

Y es que si nadar es una fantástica forma de hacer ejercicio aeróbico, con 2,5 horas por semana de esta actividad se puede disminuir el riesgo de enfermedades crónicas y los nadadores habituales tienen la mitad de sufrir una muerte prematura que las personas inactivas, también tiene una serie de inconvenientes que vamos a analizar a continuación y la manera de solventar los mismos.

Las infecciones transmitidas por las aguas recreativas son prevenibles con medidas sencillas por parte del ususario, el personal de los centros acuáticos y las autoridades de salud pública para evitar la presencia de gérmenes en el agua.

La temperatura ideal del agua es de unos 25°C, el nivel del cloro en el agua debe ser de 1–3 partes por millón y el del pH de 7.2–8 como indica el Real Decreto 742/2013. Los encargados del mantenimiento de la piscina deberían revisar los niveles de desinfectante y de pH al menos tres veces al día para disminuir las probabilidades de transmitir gérmenes.

Cumplir estas premisas es la primera línea de defensa contra los gérmenes que causan infecciones transmitidas por las aguas recreativas.

Sigue leyendo:  Las infecciones y enfermedades más habituales vinculadas a las piscinas (Parte 2) y (Parte 3)

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