Climatiza tu piscina y alarga la temporada de baño. La bomba de calor (Parte 1)

La temporada de baño en muchas zonas de España se limita a escasos dos meses. Alargar este periodo es ahora posible gracias al uso de sistemas de calefacción. En esta primera parte veremos el funcionamiento de las bombas de calor para piscinas.

Entre un gran abanico de artículos disponibles, uno de los más utilizados por su bajo consumo eléctrico es la bomba de calor. Sin que su tamaño la convierta en un gran estorbo y con una emisión de ruido muy baja, se trata de un producto que presenta amplias ventajas y que permite mantener la temperatura constante del agua, también en  los casos en los que se producen cambios térmicos bruscos.

Cómo funcionan las bombas de calor

La bomba de calor constituye la solución más económica y moderna que puede utilizarse para calentar y mantener la temperatura del agua de piscinas cubiertas. En su funcionamiento se encuentra la clave de su gran ahorro energético, ya que este aparato ejerce su actividad mediante el uso de la energía proporcionada por el aire, el agua y la tierra, toda una fuente de calor natural y gratuita.

Si la comparamos con los sistemas de calefacción tradicionales, la bomba de calor permite reducir considerablemente el consumo de energía eléctrica. Además, según el modelo escogido, ésta puede absorber del exterior entre el 60 y el 80% de la energía útil que necesita para su funcionamiento, convirtiendo a coste cero el gasto final de este consumo.

Además de conformar un aparato que no estorba ni por su volumen ni por su sonoridad, la bomba de calor presenta otras ventajas como la posibilidad de programar o de mantener constantemente la temperatura del agua deseada.

La instalación del aparato es muy simple y puede incorporarse tanto en piscinas de nueva construcción como en piscinas ya existentes mediante las pertinentes conexiones eléctricas e hidráulicas.

El coste de la bomba de calor puede variar en función del fabricante, del modelo y del volumen de agua que se debe calentar, aunque por lo general el precio suele oscilar entre los 1.000 y los 5.000 euros, llegando a superar en ocasiones esta cifra.

Potenciar el efecto con otros accesorios. Las cubiertas

Todos los sistemas de calefacción pueden mejorar sus resultados si se complementan con una cubierta para piscina. Para no correr el riesgo de que la energía producida se desaproveche, sobre todo durante la noche, la mejor opción es tapar la piscina cuando ésta no vaya a ser utilizada por los bañistas. Además, este tipo de cubiertas, de las que ya os hemos hablado en anteriores post, pueden ser traspasadas por los rayos UV, reteniéndolos bajo la lona y manteniendo así una temperatura constante del agua.

Diferencias con los otros sistemas de calefacción

Según el tipo de piscina y de las prestaciones demandadas, existen otros aparatos que pueden utilizarse para mejorar el calentamiento del agua de la pileta. Entre todos ellos, el calentador eléctrico constituye una de las compras más económicas y de menor tamaño. Sin embargo, utilizado de manera continuada, puede transformarse en un sistema de coste muy elevado, por lo que sólo es indicado para piscinas utilizadas puntualmente.

A nivel de precios, el intercambiador de calor configura uno de los aparatos de coste intermedio y asequible, aunque cabe añadir que éste sólo puede ser instalado si se dispone, por ejemplo, de caldera doméstica.

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